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sábado, 29 de enero de 2011

Madrid es cultura y ocio

Parece mentira que viviendo en una ciudad como Madrid, una ciudad bella, cultural, divertida y que nos ofrece un sinfín de posibilidades cada día, siempre tengamos la misma frase preparada para salir de nuestros labios con un tono de aburrimiento: “¡Hoy no tengo planes!”.

Para que esta frase quede desterrada de nuestra mente, os presento a Madrid en un mapa donde podéis encontrar un plan para cada día de la semana y a precios muy asequibles, sobre todo para esos jóvenes bolsillos que aún están estudiando.

Navegando por las calles de Madrid, podemos encontrarnos un gran número de cines, restaurantes, teatros, librerias, salas de conciertos, galerías o casas culturales, que nos permiten conocer un poco mejor la cara más amable y divertida de esta enigmática ciudad que todos pensamos conocemos. Pero ella, siempre nos depara alguna nueva y agradable sorpresa.

Ver Madrid Cultural Pidel en un mapa más grande

lunes, 24 de enero de 2011

“El Mercurio” pasado y presente de la prensa española.

La palabra Mercurio ha sido usada para titular diferentes diarios que, por su importancia y valía, han destacado en el ámbito de la prensa española del siglo XVIII. Por ello, decidí investigar un poco más y creo que he encontrado algunas cosas bastante interesantes. No es un término obsoleto de la prensa del pasado, sino que sigue encontrando su uso en diferentes proyectos de prensa de la actualidad.

Pero para entender el presente, hay que empezar por los orígenes. El término Mercurio (que procede de la palabra latina Mercurius) tiene su origen en la mitología romana, siendo el nombre del Dios del comercio y mensajero del resto de dioses del Olimpo;  o lo que es lo mismo y quizás más conocido gracias a las películas, el Dios Hermes de la mitología griega. Se caracteriza por sus sandalias aladas, que le permitían acudir a cualquier sitio de forma rápida (cualidad que se pide a los periodistas par poder tener en primicia las informaciones de valía) y por aparecer a menudo acompañado por animales como el gallo, entendido como el heraldo del nuevo día (un término que de nuevo se usará posteriormente en diferentes publicaciones periodísticas y literarias).

Con el paso del tiempo, la palabra Mercurio se ha usado con diferentes significados en diversos campos de la cultura y las ciencias siendo: el nombre que recibió el planeta del Sistema Solar más próximo al Sol, el elemento químico de número atómico 80 y símbolo Hg, un personaje de ficción creado en 1964 que aparece en historietas publicadas por Marvel Comics, también conocido como Quicksilver; otro personaje también de la Marvel Comics, este conocido como Mercury (en inglés); o incluso un grupo pop de México fundado en 1995. Sin olvidar términos puramente científicos y de medición como el tamaño mercurio, milímetro de mercurio o el barómetro de mercurio.

Sin embargo, lo que más nos ocupa y nos afecta en nuestro papel de futuros periodistas es saber como se ha plasmado el término Mercurio en la prensa a lo largo de los siglos.


Texto completo en Cine y Literatura.

Castelar, Canalejas, Martos y la Real Academia de la Jurisprudencia y Legislación.


Ángel María Segovia (1), en su obra “Figuras y Figurones”, decía lo siguiente sobre la figura del político Martos: “ha practicado siempre en silencio el principio aquel de divide y vencerás y lo ha practicado, no sólo entre sus enemigos políticos, sino también con sus propios amigos”. Y parece ser que no es una simple frase reflejada en un antiguo libro, sino que Martos se tomó la molestia de plasmarla en la realidad en varías ocasiones. Entre Martos y Castelar existieron rivalidades arraigadas en sentimientos de envidia y poderío; aunque hay que aclarar que en esto de la envidia hay un claro ganador y, por desgracia para él, el Señor Martos se marcha como perdedor.  Digo en desgracia porque su espíritu no es perdedor ni siquiera en estos menesteres.

Por otro lado, encontramos los problemas que tuvo con José Canalejas y Méndez, que no acabaron del todo bien. Un acto temeroso en el que salvó la vida, pero quizás un acto que le hizo perder la suerte que acompaña una sola vez, solo en este duelo casi más típico de la época del Romanticismo. Esa suerte le abandonó mientras miraba escaparates de la Librería San Martín y el Señor Manuel Pardiñas se le acercaba por la espalda causándole la muerte con tres tiros certeros.

La relación de estos dos magníficos oradores comenzaba cuando Canalejas solo tenía dieciocho y ya prodigaba su éxito tanto en la Universidad como en el Ateneo de Madrid, sin olvidar su labor periodística en publicaciones como “El Demócrata” y “El Heraldo de Madrid”, en este último caso ocupando incluso el puesto de Director. Aunque finalmente, acaba ingresando junto a Martos en el partido liberal, quizás el grueso de su relación se afianzó al formar parte de la Real Academia de la Jurisprudencia y Legislación; ocupando ambos la presidencia de la misma en periodos diferentes. En 1878 el puesto recayó sobre Cristino Martos, mientras que el Señor José Canalejas y Méndez ocupó el puesto desde 1893 a 1894.

Será en el Madrid de 1930 cuando la Real Academia de la Jurisprudencia y Legislación vea la luz por primera vez de la mano de treinta juristas que soñaban con desarrollar el espíritu ilustrado y academicista.

Si buscamos entre sus miembros, y en su página actual podemos encontrar listados de miembros y presidentes clasificados por siglos, encontramos nombres tan importantes como José Moñino, o como seguro que nos suena más, el Conde de Floridablanca y Secretario de Estado con Carlos III. Será él su primer Presidente oficial y el que le otorgó (el 20 de febrero de 1763) la cédula que la reconocía como “Real Academia de Leyes de estos Reinos y de Derechos Públicos”.

Para llevar a cabo su objetivo, seguirán el principio básico de poner en común todos sus conocimientos, pues la Academia tenía una clara impronta liberal que se verá reflejada en la historia cuando, pasados los años, sus miembros juren la Constitución de Cádiz de 1820 (obviamente la composición de la Academia había ido cambiando con el tiempo y no tienen por que coincidir con sus miembros fundadores). Este acto, teniendo en cuenta que por aquel entonces la situación de España no era precisamente de estabilidad sino más bien de todo lo contario, llevó al Estado a intervenir la Academia privándola del disfrute de su autonomía. Como consecuencia directa: se produjo su división en dos. Por un lado la Academia de Carlos III y por otro, la de Nuestra Señora del Carmen.

Desde este momento, los nombres que ha recibido han sido múltiples y no será hasta la Regencia de María Cristina de Borbón cuando se produce de nuevo su unificación en una única identidad recuperando su robada autonomía; pero esta vez bajo el nombre de Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislación. A partir de aquí, comienza un periodo de éxitos y grandeza para la Academia, pero los cambios históricos se reflejan en ella como las visiones de un espejo. Será con la llegada de Alfonso XII cuando recupere el título de Real, para luego perderlo en la Segunda Republica y recuperarlo de nuevo durante el Franquismo. Situación que, afortunadamente, no ha cambiado hasta el día de hoy.

(1) “Figuras y figurones”, por Ángel María  Segovia. Subtítulo: “Biografía de los hombres que más figuran actualmente así en la política como en las armas, ciencias, artes, magistratura, alta banca, etc., etc., etc.” 2ª Edición corregida y ampliada. Tomo XIII. Madrid. Imprenta de Figuras y Figurones. Carrera de San Jerónimo, 49, 1881.


Texto en Cine y Literatura.

jueves, 30 de diciembre de 2010

"Entrevías Mon Amour"

Entramos al Circulo de Bellas Artes quinta planta, una sala realmente pequeña e incapaz de 
acoger a todos los allí congregados que se asfixian en la espera a causa de una calefacción 
demasiado alta. Nos encontramos con Justo Sotelo con camisa negra y pajarita roja 
presentando “Entrevías Mon Amour”, su cuarta novela como “tenaz cultivador de la 
narrativa junto con su condición de economista”, y arropado a derecha por Joaquín 
Leguina, expresidente de la Comunidad de Madrid, socialista y escritor; y a izquierdas por 
Fernando Rodríguez de la Fuente, director del ABC de las letras, profesor y experto en 
literatura contemporánea española. A una esquina de la mesa, el libro, expectante como un 
invitado más a su propia presentación.

En este ambiente se presenta al público un libro, que según palabras de los ponentes, se 
puede describir como “una mezcla de ficción y la experiencia contemporánea del 
último periodo de la historia de España”. Una presentación que en un primer momento 
parecía claramente comercial, al escuchar frases de Leguina como “Yo no estoy aquí como 
escritor, sino por que soy amigo de Sotelo y lo que quiero es que compréis el libro” u otras 
como “Cuando uno viene a la presentación de un libro viene a que lo compren” esta vez 
pronunciadas por Rodríguez de la Fuente; pero que rápidamente y dejando atrás la 
suspicacia del inicio se torna en pura literatura emocional, en recuerdo del pasado y de lo 
sufrido, en la memoria de lo vivido en las guerras, de “personajes femeninos más 
conseguidos que los masculinos” y de Vallecas y Entrevías “esos barrios cuando Madrid era 
una ciudad de barrios”. Siempre sin olvidar la presencia de “un realismo y una obsesión 
sexual, que más que sucio es un realismo corporal” según se describió. 

El libro nos introduce en una “historia generacional, nos enseña que somos una generación 
de bocadillo y tableta de chocolate” decía Rodríguez de la Fuente para continuar 
afirmando “es también una metáfora del navegar social en estos últimos treinta años y 
búsqueda arqueológica de la historia y de la memoria”. Toda la novela nos habla de 
cómo,tras volver de la guerra (ya sea la Civil española o la de Irak) las cosas continúan en 
el barrio, del encuentro con la gente y con los amores pasados, de cómo una arqueóloga 
busca los huesos de sus padres y los encuentra amparada en la Memoria Histórica. Y todo 
esto, como bien se encargó de recordar Leguina, con pinceladas y alusiones literarias a 
Levi-Strauss o a Arturo Barea; que en este caso, recuerda a las maravillosas descripciones 
que este hacía en su primera novela sobre las manos arrugadas de su madre a causa de las 
aguas del río “combinando así la emoción filial”.

Un emotismo que también se dejó ver a la hora de explicar el título, que no como 
equivocadamente dejó caer Rodríguez de la Fuente, se trata de un guiño a la “insufrible 
película Hiroshima Mon Amour”; sino que es una referencia a su madre nacida en Entrevías 
y a la cual escuchaba cientos de historias como niño atento, y a una amiga recientemente 
fallecida y también escritora que le recomendó la coletilla de “Mon Amour”.

Podemos afirmar, tras acudir a dicha presentación, que Sotelo es un escritor que sabe 
escoger tanto a sus compañías como a las palabras para describir una novela con mucho 
realismo del recuerdo, por que “la referencia de la memoria es el pasado, pero es que la 
narración siempre es pasado, incluso la que está por venir; la memoria es selectiva y para 
recordar primero hay que olvidar”.

Sin duda buenas palabras para describir su propia obra y despedir a sus invitados, no sin 
antes recordar que “la lectura, el leer, tiene un efecto moralizador para los miembros 
de la sociedad” “las páginas de un periódico son poemas con vida efímera y aunque dicen
que el futuro es el libro electrónico, yo creo que el placer de tener un libro de papel en las 
manos no lo puede reemplazar ninguna máquina”.