Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de mayo de 2012

Reciclando hasta en el cine

Hace unos días hable de la película "Luna Nueva" como un ejemplo de lo que no hay que hacer para ser buen periodista, pero...


¿Sabias qué?... La película parte de la obra de teatro The Front Page”, que ha sido adaptada y llevada al cine en diferentes ocasiones con desigual éxito. Así, Luna Nueva” de Howard Hawks es una segunda adaptación, as u vez, de la película Primera Plana”, pero que como segundo remake no siguió la tradición de hundirse; sino que obtuvo mucho mayor éxito que su antecesora.

¿La Clave? Howard Hawks y su genialidad como director. Hawks, conocido por sus comedias en las que se tratan temas de peso desde el humor y lo irónico, supo jugar sus cartas e introducir la lucha de sexos en la película. Mientras que Primera Plana” estaba protagonizada por dos hombres, “Luna Nueva” destaca por las peleas entre un hombre y una mujer por ser mejor periodista y mejor pareja. El cronista Hiddy Johnson, se convierte en la suspicaz reportera y ex mujer del director del periódico Hildy Johnson.

Todo se entremezcla en diálogos muy cortos, donde se pisan los unos a los otros, y escenas de transición cortas y con mucho movimiento, lo que convierte a la película en una obra dinámica y ligera como otro de los sellos de Hawks.

En este caso, el producto reciclado fue mejor que el original.


domingo, 22 de abril de 2012

Luna Nueva: un ejemplo del no-periodismo


♦ Título Traducido: Luna Nueva”
♦ Duración: 92 minutos
♦ Año de producción: 1940
♦ Género: Comedia
♦ Dirigida y producida por: Howard Hawks
♦ Intérpretes: Cary Grant, Rosalind Rusell, Ralph Bellamy, Helen Marck, Gene Lockhart, Porter Hall, Ernest Truex y Cliff Edwards.

Muchas veces nos quejamos de que la televisión y el cine no son educativos, que han perdido su calidad y se han desprendido de sus valores para abrazar un estilo de ocio sin sentido. Es cierto. Existe la televisión y el cine basura.

Pero por suerte, la historia nos deja grandes clásicos que nos enseñan a apreciar el arte del cine en todo su esplendor. En este caso he escogido una película del gran Howard Hawks que más que educar, nos enseña que es lo que no tenemos que hacer si queremos dedicarnos al mundo de los tabloides con un mínimo de honor y decoro.

Walter Burns, directo galante y sin escrúpulos de un periódico sensacionalista pero de gran tirada y seguimiento nacional, Morning Post, utiliza el caso de un hombre acusado del asesinato de un policía negro y condenado a la horca, para nutrir la primera página de su diario. Esta noticia que ha llenado sus páginas durante días alegando locura transitoria como defensa del acusado, puede dar un giro inesperado si se produce el indulto del hombre. Algo por lo que el periódico ha estado luchando, pero sin importarle el bien y la vida del condenado, sino por destacar y diferenciarse de la competencia que abogan por su ejecución.

Al mismo tiempo, y dándole casi más importancia, ocupara su tiempo a desplegar toda su astucia y todos sus trucos sucios (de tratos, contactos y de seducción) para intentar recuperar a su ex mujer, a punto de casarse de nuevo con un joven ingenuo y adinerado que todavía vive con su madre en Albany. Esta mujer es Hildy Johnson, una sagaz y aventurera reportera que sin embargo, está dispuesta a dejar la profesión para sentirse de nuevo humana y formar su familia.

Sin lugar a duda, “Luna Nueva” es una de las mejores comedias de Howard Hawks en la que se trata, de forma demoledora pero irónica, los problemas y violaciones diarias a la ética en el ejercicio de la labor periodística. Esta obra maestra del cine, muestra la falta de escrúpulos de algunos periodistas que juegan con la vida, intimidad y la verdad a cambio de fama, sobornos, pactos o, simplemente, de un sueldo y una columna a publicar un día más.

Como dice la crítica “nunca se trato con tanta acidez la profesión periodística”, pero es que también deja ver la deshumanización de la persona y las estrategias de manipulación y persuasión que van asociadas a aquella persona que tiene el don de la palabra. Una simple línea escrita en un periódico, pude cambiar el destino de una persona. Puede decidir si vive o muere.

Como el propio Walter Burns dice, la vida muchas veces nos demuestra cual es la “fuerza de periodismo”, una fuerza capaz de salvar vidas o de denunciar injusticias. Pero también, y esta es la cara más amarga que se nos enseña en esta película, capaz de mentir, manipular, sobornar y muchas otras prácticas que violan la ética para conseguir una exclusiva y la fama.
  
Si a todo esto le incluimos un componente de amor junto al de la investigación de un crimen y un fugitivo, encontramos que tenemos entre nuestras manos un cóctel molotov a punto de estallar por incumplimiento de las reglas éticas.


Texto en Cine y Literatura.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Comentario sobre la Película “Capote” (Bennet Miller, 2005)


                   -     “No pude hacer nada para salvarlos” (Truman)
                         -    “Tal vez no. El caso es que no quisiste” (Nelle)

Con esta breve conversación entre el protagonista y su ayudante en el trabajo y en la vida, se pueden resumir a la perfección 110 minutos de mensajes plasmados en planos, imágenes, miradas, palabras y hechos. Unos hechos que en su día traumatizaron a una sociedad lejana ahora para nosotros pero que, aún en la actualidad, pueden ayudarnos a comprender nuevas cosas sobre nuestra profesión y sobre alguien que sintió la fuerza, o la avaricia necesaria, como para revolucionar el mundo de la escritura periodística.
Truman Capote no era sólo un periodista un tanto sensacionalista y un escritor de éxito, era también un genio y, como casi todos los genios, un hombre que vivía entre adelantado a su época y atormentado por el alcohol.
Ya desde pequeño empezó a destacar. Su infancia no fue fácil. Con una madre más preocupada por si misma que por la vida de su hijo, él centro su atención en otras actividades. Entre ellas, la ampliación de la retentiva hasta el punto que, con sólo leer una vez una página de algún texto, era capaz de memorizar el 94% de lo allí escrito. Esa era su gran virtud. Si a la perspicacia y ansias de fama que tenía le sumamos una memoria prodigiosa capaz de ponerse delante del entrevistado sin ningún papel ni bolígrafo para apuntar, obtenemos una nueva forma de llegar a los secretos de la gente.
Él no hacía entrevistas en profundidad, él rompía todas las barreras entre su voz y las vivencias de la gente hasta que le sintieran como un amigo y se atrevieran a mostrar lo que realmente pensaba. Conseguía que la gente se sincerase y dijese lo que pensaba y no lo que decía que pensaba. Luego, traicionaba a sus confesores plasmando sus palabras confiadas en las líneas de sus libros como hizo con  “Desayuno en Tiffany’s” de 1958 con sus amigos los famosos, o como hemos podido ver en “A sangre fría” de 1966 con Perry y Dick. La primera novela de “no ficción”.
La inteligencia de Capote como investigador se muestra en cada uno de sus pasos. Aunque en un principio es limitada, pues necesita apoyarse en la labor de su amiga y documentalista Nell, lo que realmente es limitada no es su inteligencia o valores como periodista de investigación, sino su presencia. Debido a su forma de ser, de hablar o incluso de vestir, inconscientemente está presentando unas barreras en cuanto a la relación con la gente, que prefieren hablar de sus intimidades o dar ciertas informaciones a una mujer simpática y bien o normalmente vestida para la época y los habitantes del Kansas estadounidense de los años sesenta.
Pero una vez rota la brecha relacional, no hay quién le pare, ni si quiera su propia conciencia o ética personal que en ocasiones parece ser inexistente. Aunque en la película parece que Truman se encuentra con Perry en la cocina de la mujer del Sheriff por casualidad, todo está tremendamente pensado. Desde el principio sabe con quien tiene que hablar para conseguir la información que desea y, cuando se tuercen sus planes, es capaz de reconducir la situación. Por ejemplo, cuando el policía que investiga el caso descubre cuales son sus intenciones y que lo que busca es publicar y no ayudar a encontrar a los culpables, le desprecia tratándole como a un periodista más, una actitud que a Truman le molesta. Entonces, ¿qué hace él? Pone en marcha sus dotes de negociador y potencia su creatividad centrándose en la figura de su mujer. Sólo así consigue entran en el salón de esa familia y enterarse de todo lo que necesita.
Cuando mostrarse como un amigo que se torna en judas no es suficiente, siempre puede deslizar un sobre lleno de billetes de poder como hace con el Alcaide de la penitenciaria donde están Perry y Dick. ¿Es moral? No, pero si eficiente, te ayuda a allanar un camino con destino directo a la meta: el éxito.
Sabe perfectamente con quién debe hablar y con quien no y es aquí donde me ha llamado la atención una cosa: la debilidad. Truman se acerca a las personas más débiles de un conjunto de dos. Me explico. A lo largo de la película, se va encontrando con parejas (unidas por el amor o por la amistad) de las que puede obtener la información necesaria para su libro, ya sean el policía y su esposa, el Sheriff y su mujer o la pareja formada por Dick y Perry y, en todos los casos, centra su atención en la persona más débil del conjunto. Agasajándola con regalos y usando su influencia o fama, las contenta y se convierte en alguien de presencia agradable o en un amigo, pero todo con el propósito de llegar a la otra unidad del conjunto, a la persona que posee la verdadera información.


Texto Completo en Cine y Literatura.

miércoles, 26 de enero de 2011

Verhoeven y sus bailes con Freud.

Es cierto que la herencia de Freud es concurrida en potencia para su explotación dentro del entorno cinematográfico. La forma en que surgen “necesidades” para agradar nuestro inconsciente, ha abierto la caja de Pandora de las industrias de la subjetividad, tal y como las nombra José Luis Brea.
 
Me basaré en tres películas diferentes del director holandés Paul Verhoeven, para entrar en un juicio crítico sobre diferentes términos : El Libro NegroInstinto Básico Delicias Turcas.

Eros y Thanatos en su estado puro. Paul Verhoeven estimula, a mi parecer, en ocasiones de forma abrupta y en otras, con acierto dichos impulsos intrínsecos. Esa forma abrupta no quiere decir que no le de resultado (aunque se evidencia una forma evolutiva a mejor en dichas formas si comparamos por ejemplo Delicias Turcas con El Libro Negro).

Y es que hay escenas bastante repetidas dentro de sus películas, que sirven para analizar en detalle sus estrategias.

Esa especie de orgía voyeurista (y no tanto), como es toda la escena que transcurre con el exitoso cruce de piernas de Sharon Stone en Instinto Básico o con el disfrute de los soldados nazis con Halina Reijn en el Libro Negro, activan perceptivamente esos instintos primarios de los que habla Freud.

Por otra parte, algunas de las escenas en Delicias Turcas, donde Rutger Hauer fuerza a alguna que otra chica o la escena de “violación” en Instinto Básico de Michael Douglas sobre Jeanne Tripplehorn, es donde a mi humilde juicio, creo que traspasa ese límite en el juego sexual-agresivo con el cual basa gran parte de su “éxito”.Y es que creo, que en otras ocasiones a lo largo de la historia del cine, si se ha logrado resolver mejor, el mismo tratamiento (La Naranja Mecánica). No hace falta irnos a esa escena antes comentada en Instinto Básico, simplemente los azotes en el culo de Rutger Hauer a Monique Van de Ven, para supuestamente machacar una planta sobre su culo resume un poco mi punto de vista.

Otro de los aspectos más requeridos de este director, es el uso de las heces o los vómitos. Veamos la situación en Delicias Turcas, donde Rutger Hauer coge la mierda de su novia para visualizarla. Esa forma de ser elitista moderno (en ocasiones bastante parecido a Thomas de Blow Up con tintes de Alex de la Naranja Mecánica), funciona hasta llegar a momentos histriónicos como el descrito. Aunque he de decir que en ocasiones si que le sirve dicho reclamo. Pero dejándome llevar por mi juicio como espectador, he de considerarlo en ocasiones excesivo. Ni que decir tiene lo del perro que lame la placenta recién derramada de la madre que se va a casar, los ojos de caballo en el plato de comida o el esparcimiento de lombrices sobre la mujer… (Delicias Turcas)

En cuanto a los vómitos, vemos un hecho a considerar: en el Libro Negro, la chica vomita al ver al hombre que mató a su familia y en Delicias Turcas, el chico vomita al ver a su novia liarse con otro tío. Violencia de la mujer vs violencia del hombre, motivos de la mujer para matar a alguien vs motivos del hombre para matar a alguien (según Verhoeven). 

No peca de mala fotografía, cada vez más madura en cuanto pasan los años, y es que a mi parecer El Libro Negro supera a Instinto Básico como película (aunque mas de una persona no esté de acuerdo). Algo en lo que sí que peca, aunque también menos a raíz de que su obra madura, es de los fallos de raccord, que aunque se dan en todas las películas que imaginemos, a Verhoeven se le escapan a veces muchos más detalles que a otros directores. Véase cuando Rutger Hauer bebe de la botella que encuentra en la playa en Delicias Turcas, cuando el padre de la novia les ofrece las copas o cuando Sharon Stone se hace el moño imposible en pocos segundos a la espera de Michael Douglas para llevarla a interrogar y cuando fuma el cigarro en el piso de Douglas. Fallos que comete cualquier ser humano, pero en este caso con poco tacto al ser momentos tan evidentes.


Siguiendo con posibles referencias de Verhoeven o con momentos repetidos en algunas de sus películas, el director se centra en el ofrecimiento de la mujer para el disfrute del espectador. Esa Lolita que es vista por el chico del barco en El Libro Negro o esa escena donde la acompañante en la bicicleta muestra su cuerpo a los demás (Delicias Turcas o El Libro Negro). Esa connotación juvenil de la mujer no solo se hace patente con la pose y deleite visual estereotipado de la Lolita; el dedo en la boca mientras duerme en Delicias Turcas es otro momento a tener en consideración.

Por último, para acabar con este director peculiar, algo en su favor: muy buen uso de los espejos y de los reflejos, muy buena utilización de este recurso, no cuanto menos difícil.

Con la colaboración de Miguel Ángel Rego Robles.